Si no obedeces, morirás con ella.
Esas fueron las últimas palabras que escuchó de su padre antes de decidir abandonarlo en aquel motel de carretera a donde se habían dirigido con la intención de engrandecer su curriculum.
Finalmente, había conseguido aceptar que la verdadera oportunidad para salvarse de una muerte segura era desaparecer de su vida. Ser el ayudante de un asesino en serie nunca estuvo entre sus planes, ya que eso, lo alejaba sus propios deseos, sentimientos y necesidades.
A él, lo que realmente se le daba bien era seducir para después insultar. Ser atractivo era de gran ayuda; ser severo, perfeccionista y controlador era algo que traía de serie y con lo que podía provocar en sus víctimas esa sensación de vergüenza recurrente que tanto le gustaba y con la que conseguía aquel grado de manipulación extrema. Necesitaba y debía dejar aquel abuso dentro del alma de todas ellas, provocarlas hasta la desesperación, jugar al escondite y encontrarlas de nuevo para seguir infundiendo dolor y así perforar sus almas hasta el fondo para que nunca pudieran llegar a confiar en sí mismas. Hacer que aquella inferioridad se convirtiera en su alimento más codiciado era, en última instancia, lo único que podía curar sus propias heridas.
Si no obedeces, morirás con ella – dijo honrando a su padre.
Esas fueron las últimas palabras que escuchó de su padre, cuando siendo un adolescente decidió que su madre y él, no podían seguir bajo el mismo techo.
Alicia.-

No por la Forma, sino por el Modo, lo Recomiendo Públicamente.- (L.C.D.).
ResponderEliminarEsta Chica Concluye Donde Quiere y Cuando Quiere; el Nivel de Lenguaje Poético que Maneja, Produce, Hace, Crea, Respira, Vive, es Muy Alto: es No Común, y es Propio: Que lo Lleve; Que se Recuerde; Porque Es Muy Valorable.- (LUIS).
ResponderEliminarGracias por tus palabras, Luis.
EliminarMe alegra muchísimo que te haya gustado.
Un saludo.
Un relato tremendo, Alicia. Describes a la perfección el ansia retorcida de inflingir dolor psicológico del protagonista, que si llega el caso es mucho peor que el físico. Padre e hijo, dos enfermos crueles que dan vida a tu historia...
ResponderEliminarBuenísimo, me ha encantado!!
Un beso gigante y feliz fin de semana :)
Muchísimas gracias, Julia.
EliminarSabes que tus relatos me encantan, por lo que tu comentario aquí... Es todo un lujo.
Me alegra muchísimo que te haya gustado y te haya transmitido todo lo que dices. Es cierto lo expuesto en tu comentario y bajo esa premisa nace este relato que, aunque inventado, bien puede ser la historia de cualquiera.
Un abrazo fuerte.
Manipulación psicológica llevada al extremo entre padre e hijo. Una estupenda redacción esclarecedora de la clase de maltrato a la que son sometidas algunas personas. Hacerlas sentir inferior para después transferir el dolor a otras.
ResponderEliminarIncreíble y bien expuesto tu relato Alicia.
Te deseo un feliz día.
Un abrazo.
Muchas gracias por tu tiempo, comentario y por dejarme tu impresión, Mila.
EliminarMe alegra mucho que te haya gustado.
Iguales deseos para tí.
Otro abrazo enorme.